LOS PRINCIPIOS DE LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA

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La participación ciudadana trata de fomentar una ética de la responsabilidad y la defensa de un sistema de valores basado en los derechos y también en los deberes, fomentando entre los ciudadanos el arte de asociarse para desarrollar proyectos y mejorar la vida individual y colectiva. Esta ética de la responsabilidad no debe limitarse al ámbito de la administración pública, sino que, entendiendo por cosa pública todo aquello que es de interés general, tienen que participar de estos valores todos aquéllos que forman parte de asociaciones ciudadanas dedicadas a intereses colectivos.

En resumen, entender la participación a la vez como un derecho y un deber cívico para todo el mundo. Admitir, junto con los derechos a intervenir en la toma de decisiones, una serie de obligaciones y responsabilidades ante la ciudadanía. El rechazo de las cuales significa faltar al respeto por las reglas del juego democrático y perder legitimidad como interlocutores. Estos principios tendrían que regir las relaciones entre las asociaciones ciudadanas y la Administración. El resultado de esta concepción de la participación ciudadana, la conciencia de la necesaria unidad de los objetivos generales de la ciudadanía, nos llevará a la superación del maniqueísmo que divide la sociedad en gobernante y gobernados y a la consecución de un mayor grado de democracia y a una mejor convivencia en nuestra ciudad.

 

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