PRINCIPIOS DEL ASOCIACIONISMO

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Debe entenderse el asociacionismo como un hecho básico de articulación democrática de la sociedad. El alcance y la intensidad de su implantación es un indicativo del nivel de democratización de una sociedad determinada.

Las asociaciones toman tantas formas como ideas e inquietudes tienen las personas. Todas las asociaciones son legítimas. Las asociaciones se consideran agentes activos para la integración social de las personas y para la extensión de la práctica democrática al conjunto de la sociedad. Las asociaciones tienen que ser elementos colaboradores y corresponsables con las instituciones democráticas en el fomento de los valores cívicos, en la prestación de servicios comunitarios y en el mantenimiento y mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos.

Se trata, pues, de fomentar una ética de la responsabilidad y la defensa de un sistema de valores basado en los derechos y también en los deberes, fomentando entre los ciudadanos el arte de asociarse para desarrollar proyectos y mejorar la vida individual y colectiva. Esta ética de la responsabilidad no debe limitarse al ámbito de la administración pública, sino que, entendiendo por cosa pública todo aquello que es de interés general, tienen que participar de estos valores todos aquéllos que forman parte de asociaciones ciudadanas dedicadas a intereses colectivos.

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